
Despiértame con susurros,
entre cálidas palabras.
Y luego, con gestos mudos,
ves descubriendo mis ansias.
Cubre la piel de mi cuerpo,
con las caricias más llanas.
E imprégnala de deseos,
furtivos entre mi cama.
Haz que se cieguen mis ojos,
con la luz de tu mirada.
Que se converjan los cuerpos,
y se fundan en un alma.
Que el sonido de mi boca,
sea brisa apasionada,
y el amor prenda de nuevo,
en una gran llamarada.
Haz que el calor de tu aliento,
temple mis sábanas blancas.
Y el tiempo sea cautivo,
de una pasión desbordada.
-Melancolía-