
Se deshicieron tus manos,
sobre la piel de mi cuerpo.
Dibujando sobre ella,
mil caricias, mil te quieros.
Se resbalaron con calma,
desde mi cuello a mi pecho,
al compás de mis latidos,
que transformaste en intensos.
Se despertaron las ansias,
brotaron los sentimientos.
Se alejaron las distancias,
entre mi cuerpo y tu cuerpo.
Me hiciste sentirme presa,
de el amor más puro y bello,
que pudo sentir mi alma,
sin creer que fuese un sueño.
-Melancolía-